LA CULMINACIÓN DE UN SUEÑO
GENERAL LEONARDO ALFONSO BARRERO
En un acto
considerado histórico, el Comandante General de las Fuerzas Militares, General Leonardo Alfonso Barrero Gordillos se
reunió con los gobernadores de los cabildos indígenas, campesinos desplazados y
afrodescendientes del cauca, en la vereda loma alta, de Santander de Quilichao,
un reencuentro sólo posible gracias al trabajo que cumplió el General Barrero
en esa región del país.
Con un invitado
especial, Gabriel Vallejo, Director del Departamento de protección social, el
General Barrero se embarcó en el 1282 de la Fuerza Aérea colombiana con la
expectativa de vivir uno de sus días más esperados.
Tras un corto
carreteo, el potente MI-17 del Ejército Nacional que lo transportaba, se
enrumbó más hacia el sur del país buscando las fértiles tierras caucanas.
Tras un rápido
vuelo de 15 minutos, el General Barrero pudo divisar a toda esa comunidad que
se reunió allí en la vereda loma alta, que sobre la cordillera central y a dos horas por
carretera de la vía panamericana , le hace honor a su nombre.
Un fuerte abrazo
fue el saludo de bienvenida de todos aquellos que se han beneficiado de los
proyectos productivos que tanto bienestar le llevaron al cauca, beneficiarios a los que no les importó viajar ocho horas
para cumplirle la cita.
Entre gobernadores
y admiradores, el General Barrero llegó hasta el punto central destinado para
este representativo encuentro avalado por la unidad administrativa para la consolidación
territorial.
El himno
interpretado en lengua YEWE por los niños nativos le dio pasó a una postal histórica: un
militar izando la bandera colombiana en medio de una celebración indígena.
Entonces fue el turno
para el anfitrión mayor, Marcelino Campo, un viejo conocido del General Barrero,
que cambió los bloqueos a las carreteras por frondosos cafetales gracias a los
proyectos productivos impulsados por el Ejército Nacional.
Ante una inédita
mesa de gobernadores, respaldada por la unión de viejos y chicos, el General Barrero
agradeció a todos el poder vivir ese inolvidable momento.
Un baile típico
indígena sirvió como muestra del reconocimiento por la labor cumplida por el
general desde cuando llegó al cauca en 2006.
En medio de los
futuros lideres, el General Barrero, también agradeció la acogida que siempre
le prodigaron los indígenas.
Entonces no dudo en
ocupar un puesto entre los altos jerarcas indígenas, que lo recibieron con una
pancarta de 4 soles en la que le daban la bienvenida y le manifestaban que
también esas eran su tierras.
Un cambio en las
relaciones con los militares que el líder de la comunidad MISAK, Jesús Antonio
Montano, a quien la guerrilla le mató un hijo, y quien hoy no duda en reconocer
el poder transformador del trabajo hecho.
Tras la entrega de
una buena cantidad de herramienta agrícola y luego de compartir un plato de
carne con yuca el General Barrero terminó su visita a esta zona del sur del
país donde gracias a su carácter y a los proyectos productivos se ganó el respaldo de la comunidad y vivió
uno de los días más significativos de su vida.
Elías Villamil
No hay comentarios:
Publicar un comentario